postheadericon “Un e-mail para mi bebé”: El vínculo de apego se construye desde el mismo momento de la concepción

El Dr. Rafael Godoy, médico pediatra-neonatólogo PCM, desarrolló la Conferencia “Lactancia Emocional y Prematuridad” en el marco de las actividades científicas promovidas por la Sociedad Médica de la Institución.

Partiendo de la base de que en Venezuela cerca del 70% de los embarazos no son controlados, que más de un 50% de los nacimientos no está asociado a la presencia de la figura paterna, y que en buena medida las madres desconocen del impacto que tiene su relación con la evolución del bebé, la Conferencia del Dr. Rafael Godoy, médico pediatra de Policlínica Metropolitana, titulada “ Lactancia Emocional y Prematuridad”, cobra una relevancia extraordinaria para el análisis y reflexión de los especialistas de la salud en el abordaje y acompañamiento de todo embarazo así como del nacimiento y crianza del recién nacido.

Esta conferencia enmarcada en la celebración del “Día Mundial del Prematuro”, que se conmemora anualmente el 17 de noviembre, fue promovida por la Sociedad Médica PCM dentro de su programa científico de formación continua e intercambio de conocimientos entre los médicos y especialistas de la salud de Policlínica Metropolitana.

El Dr. Rafael Godoy, Pediatra Neonatólogo, Coordinador del Departamento de Pediatría de la Policlínica Metropolitana, quien además ha sido Presidente de la Comisión de Cultura de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría, Coordinador del Programa de Reanimación Neonatal en el Postgrado de Neonatología del Hospital Clínico Universitario, y ha dedicado gran parte de su vida profesional a abordar el tratamiento y recuperación de los niños prematuros, es un gran apasionado de lo que ha denominado “LA LACTANCIA EMOCIONAL”:

La Lactancia Emocional son todo el conjunto de lazos emocionales, psicológicos, neuroquímicos y de la percepción (Sinestesia) que si bien se desencadenan con toda su potencia de 3 a 5 minutos luego del nacimiento del bebé, es algo que comienza a construirse desde el propio momento de la concepción y seguidamente cuando la madre toma conciencia de que está embarazada.

Dr. Rafael Godoy, Pediatra Neonatólogo, Coordinador del Departamento de Pediatría de la Policlínica Metropolitana

Dr. Rafael Godoy, Pediatra Neonatólogo, Coordinador del Departamento de Pediatría de la Policlínica Metropolitana

El Dr. Godoy además de gran estudioso del vínculo madre e hijo, es un profesional preocupado porque cada niño sea un ser humano feliz y seguro:

-Al momento de nacer el niño, la madre debe tocar, hablar, y escuchar el llanto de su bebé que es un desencadénate para que se active la producción de leche –explica-. Por su parte el recién nacido, huele, siente, conoce el sabor del pezón de la madre, y comienza a generarse la sinestesia neonatal y su resultante que es el vínculo maravilloso del apego.

En el campo del desarrollo infantil, el apego se refiere a un vínculo específico y especial que se forma entre madre-infante o cuidador primario-infante. El vínculo de apego tiene varios elementos claves:

1. Es una relación emocional perdurable con una persona en específico.
2. Dicha relación produce seguridad, sosiego, consuelo, agrado y placer.
3. La pérdida o la amenaza de pérdida de la persona, evoca una intensa ansiedad.
Los investigadores de la conducta infantil entienden como apego la relación madre-infante, describiendo que esta relación ofrece el andamiaje funcional para todas las relaciones subsecuentes que el niño desarrollará en su vida.

En los bebés prematuros el vínculo del apego se interrumpe, no sólo con la salida temprana del niño fuera del útero de la madre, sino por los largos periodos de hospitalización que muchos de ellos necesitan:

-Este vínculo tan fundamental interrumpido de manera transitoria y circunstancial –explica el Dr. Godoy-, precisamente es resarcido o compensado, a través de una lactancia emocional poderosa que incluya la cercanía de los padres, el escuchar sus voces y sentirlos, incluso en las condiciones de mayor dificultad del recién nacido.

Dentro de la hospitalización y con más razón al concluir este periodo, hay que poner en práctica todos los conceptos vinculados al efecto marsupial o efecto canguro, teorías de las cuales el Dr. Rafael Godoy es un gran evangelizador:

Los padres de los prematuros deben hacerse protagonistas de la recuperación de sus bebés, alimentarlos con lactancia materna y cumplir la función de una incubadora humana, que se alterna con la incubadora tradicional.

Para este médico “las unidades de terapia neonatal son mágicas” y sus equipos profesionales también ponen en práctica la lactancia emocional, con una entrega y un compromiso que raya en un acto de fe, y dentro de las unidades de este tipo que existen, la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales y Pediátricos de PCM es a su juicio la mejor de todas y con el récord de sobrevivencia de niños prematuros más alto del país.

Desde el mismo momento de la concepción, luego cuando la madre ya tiene certeza de su embazado, y tras el nacimiento del bebé, hay que mandar mensajes de afecto a esa nueva vida, igual que “e-mails emocionales” acompañados de fuentes de percepción de afecto y de conexión clara y sostenida:

– Desde que está en el vientre, la madre empieza a relacionarse con el bebé; siente sus movimientos, sus pataditas, le habla y comienza a pensar y a crearse imágenes sobre él, posteriormente cuando el bebé nace, la madre tendrá la necesidad tenerlo en sus brazos, de contemplarlo, acariciarlo, mecerlo y protegerlo. El contacto corporal, el intercambio de miradas y sonrisas entre la madre y el bebé y todas las expresiones de afecto entre ambos son las que irán formando el vinculo madre-hijo