postheadericon El bruxismo

Se conoce como bruxismo el hábito de apretar o rechinar los dientes, con movimientos y contactos sin propósitos funcionales. Esta hiperactividad de la musculatura masticatoria ocurre, por lo general, de manera inconsciente.

Suele estar acompañado de dolor de cabeza y dolor de los músculos de la mandíbula, cuello y oído. El roce constante (rechinamiento) puede desgastar los dientes hasta el punto de hacerlos aumentar su sensibilidad. El hábito llega a resultar muy molesto para la pareja y para las personas que están alrededor.

El bruxismo o bruxomanía -como también lo denomina la Organización Mundial de la Salud- puede ser diurno (cuando se presenta de forma voluntario) o nocturno (involuntario).

No se conocen causas específicas, pero el estrés y la ansiedad suelen aumentar la aparición e intensidad del bruxismo. Por ello se recomiendan algunos tips

  • Acudir al especialista en Odontología
  • Manifestar al odontólogo la evaluación de su alineación mandibular
  • Considerar el uso de un protector bucal (férula)
  • Realizar rutina de ejercicios para liberar el estrés

¿Cómo saber si sufre de bruxismo?

Visite a su odontólogo si nota alguno de estos signos y síntomas

  • Contracciones rítmicas de los músculos de las mandíbulas
  • Actividad de la musculatoria masticatoria (cuando no está ingiriendo alimentos)
  • Sonido de rechinado de los dientes (especialmente durante la noche). En este aspecto la pareja o la familia juega un papel fundamental
  • Tensión o dolor en el área de las mandíbulas
  • Inflamación (ocasionalmente) del lado inferior de la mandíbula
  • Desgaste de piezas dentales
  • Fracturas de dientes o muelas
  • Ruidos oclusales
  • Hipersensibilidad en los dientes a bebidas frías o calientes (por abrasión o pérdida de esmalte)
  • Fatiga muscular
  • Dolor muscular (en la cara, cuello, oído o parte alta de la espalda)
  • Disfunción del aparato auditivo, como sensación de pitido o tinitus,

El hábito afecta entre un 10 % y un 20 % de la población mundial. Afecta a adultos de cualquier edad y, en el caso de los niños, los que están en edades comprendidas entre los 4 y los 6 años.

Las primeras manifestaciones de bruxismo pueden aparecer entre los 17 y 20 años, la remisión espontánea se suele producir después de los 40 años de edad en los casos de bruxismo crónico. No obstante puede desaparecer por sí solo en cualquier momento de la vida.

Atender el bruxismo a tiempo puede ayudar a controlar el estrés pero, especialmente va a preservar la salud de las piezas dentales que, como sabemos una vez deterioradas no se regeneran. Sin olvidar que los dientes participan de procesos vitales como el habla, la alimentación, la imagen personal y la salud integral de nuestro organismo.